Oración para el domingo 10 de marzo.


Amado Dios, en este nuevo domingo que Tú me regalas me acerco hasta Ti con un corazón lleno de fe y esperanza para darte gracias por cada una de las bendiciones que me diste en el transcurso de esta semana.

Qué hermoso es ser tu hijo y sentir tu maravillosa presencia. Gracias por la vida, por la salud, por mi familia, por los alimentos que hay en mi mesa y por el aire que respiro. En este día quiero servir con alegría, sembrar con bondad y esperar confiadamente.

Amado Dios, de mi parte quiero ofrecerte cada una de mis palabras y de mis acciones. Por favor guíame con tu luz para poder tomar buenas decisiones, cúbreme con tu manto de amor para vivir una vida plena y dame un corazón noble, para así poder dar lo mejor de mí a cada instante y ayudar con alegría al hermano necesitado.

Padre eterno, hoy quiero poner en tus benditas manos mi vida y la vida de todas las personas que amo, por favor mira nuestros anhelos, también nuestras tristezas y te suplico que seas Tú quien oriente nuestros pasos, nuestras acciones y nuestras decisiones.

Por favor danos sabiduría para elegir correctamente, fuerza para mantenernos firmes aun en medio de las dificultades y fe para comprender que tus tiempos son perfectos y que quien a Ti recurre con amor, muy pronto encontrará respuestas a sus peticiones.

Amado Dios, en este nuevo domingo estoy vivo, estoy sano y lleno de fe y esperanza. Saldré a vivir este día lleno de ilusión y esperanza porque confío en tu palabra y en cada una de tus promesas.

Por favor no me desampares ni un solo instante y permíteme llegar al final del día con la satisfacción del deber cumplido. Gracias por escuchar mi oración y porque sé que Tú cumplirás las peticiones de mi corazón, Amén.

Santos Cuarenta Mártires de Sebaste

Lecturas del día:

Primera lectura

Deuteronomio 26:4-10
4 El sacerdote tomará de tu mano la cesta y la depositará ante el altar de Yahveh tu Dios.
5 Tú pronunciarás estas palabras ante Yahveh tu Dios: «Mi padre era un arameo errante que bajó a Egipto y residió allí como inmigrante siendo pocos aún, pero se hizo una nación grande, fuerte y numerosa.

6 Los egipcios nos maltrataron, nos oprimieron y nos impusieron dura servidumbre.
7 Nosotros clamanos a Yahveh Dios de nuestros padres, y Yahveh escuchó nuestra voz; vio nuestra miseria, nuestras penalidades y nuestra opresión,

8 y Yahveh nos sacó de Egipto con mano fuerte y tenso brazo en medio de gran terror, señales y prodigios.
9 Nos trajo aquí y nos dio esta tierra, tierra que mana leche y miel
10 Y ahora yo traigo las primicias de los productos del suelo que tú, Yahveh, me has dado.» Las depositarás ante Yahveh tu Dios y te postrarás ante Yahveh tu Dios.

Salmo responsorial

Salmo 91:1-2, 10-15
1 El que mora en el secreto de Elyón pasa la noche a la sombra de Sadday,
2 diciendo a Yahveh: «¡Mi refugio y fortaleza, mi Dios, en quien confío!»
10 No ha de alcanzarte el mal, ni la plaga se acercará a tu tienda;

11 que él dará orden sobre ti a sus ángeles de guardarte en todos tus caminos.
12 Te llevarán ellos en sus manos, para que en piedra no tropiece tu pie;

13 pisarás sobre el león y la víbora, hollarás al leoncillo y al dragón.
14 Pues él se abraza a mí, yo he de librarle; le exaltaré, pues conoce mi nombre.
15 Me llamará y le responderé; estaré a su lado en la desgracia, le libraré y le glorificaré.

Segunda lectura

Romanos 10:8-13
8 Entonces, ¿qué dice? Cerca de ti está la palabra: en tu boca y en tu corazón, es decir, la palabra de la fe que nosotros proclamamos.
9 Porque, si confiesas con tu boca que Jesús es Señor y crees en tu corazón que Dios le resucitó de entre los muertos, serás salvo.

10 Pues con el corazón se cree para conseguir la justicia, y con la boca se confiesa para conseguir la salvación.
11 Porque dice la Escritura: Todo el que crea en él no será confundido.

12 Que no hay distinción entre judío y griego, pues uno mismo es el Señor de todos, rico para todos los que le invocan.
13 Pues todo el que invoque el nombre del Señor se salvará.

Evangelio

Lucas 4:1-13
1 Jesús, lleno de Espíritu Santo, se volvió del Jordán, y era conducido por el Espíritu en el desierto,
2 durante cuarenta días, tentado por el diablo. No comió nada en aquellos días y, al cabo de ellos, sintió hambre.

3 Entonces el diablo le dijo: «Si eres Hijo de Dios, di a esta piedra que se convierta en pan.»
4 Jesús le respondió: «Esta escrito: No sólo de pan vive el hombre.»
5 Llevándole a una altura le mostró en un instante todos los reinos de la tierra;

6 y le dijo el diablo: «Te daré todo el poder y la gloria de estos reinos, porque a mí me ha sido entregada, y se la doy a quien quiero.
7 Si, pues, me adoras, toda será tuya.»
8 Jesús le respondió: «Esta escrito: Adorarás al Señor tu Dios y sólo a él darás culto.»
9 Le llevó a Jerusalén, y le puso sobre el alero del Templo, y le dijo: «Si eres Hijo de Dios, tírate de aquí abajo;

&

10 porque está escrito: A sus ángeles te encomendará para que te guarden.
11 Y: En sus manos te llevarán para que no tropiece tu pie en piedra alguna.»
12 Jesús le respondió: «Está dicho: No tentarás al Señor tu Dios.»
13 Acabada toda tentación, el diablo se alejó de él hasta un tiempo oportuno.

gloria a ti Señor Jesus.

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